¿Preparados para seguir siendo niños, saltar en la cama, desaparecer en los armarios y brincar en los charcos? ¿para ser un poco gamberretes de vez en cuando?

De niños no pensábamos, simplemente nos divertíamos. Daba igual jugar con chicos o con chicas, con pelotas o muñecas, porque nuestras aventuras no conocían límites ni nuestras cabecitas tabúes. Mancharse, ¿a quién le importaba?


En Bomboncito queremos que nuestros peques sigan creciendo de esta manera, que sean felices, sin miedos, sin prejuicios, por eso no pensámos en géneros ni los relacionamos con colores, y sobre todo no pensamos en manchas… Porque en Bomboncito creemos que la vida está para comérsela.

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